sábado, 18 de julio de 2009

EL TIEMPO
Voy mirando el tiempo que viene
El sublime, el eterno, el que no se detiene
Y en su incesante redoblar me tiene
Como a un niño acobardado, temeroso y frío
Mirando las constelaciones, los planetas lejanos
Las estrellas cercanas y el inclemente invierno
Envejeciendo juntos, cada uno a su modo
Quemando las horas, los días, los años, los siglos
El tiempo no existe, no existe el silencio
Solo el sol se resiste a no morir, parece
Pero todo muere, hasta la suerte.
Y aquí voy buscando calor junto a la hoguera
Que arde incesante, que muerde, que hiere
Buscando un pan que comer
Y un lecho donde yacer
Asi va el tiempo y no espera, como el caudal de un río
Como la eterna marea y las estaciones.
Como el poema olvidado, como el amor, como un crío
Como el sueño anhelado, como una flor, como un suspiro.

ELMER BENITEZ CASTILLEJOS.
Enero 2009-01-14

miércoles, 15 de julio de 2009



La verde Mañana.

Amanece temprano y el viento escampino,
Se mece como una hamaca.
El sol aparece y se hace polvito tras de la montaña
Yo, vuelvo de un sueño, y parece que sigo dormido,
Me quedo sentado tras de mi ventana
Y contemplo a los lejos, la verde mañana.

Las aves del campo despliegan su canto
Y llenan mi alma de música, y en tanto
Me preparo a ver el oro que sube
Más alto, más alto.

No puedo creerlo,
El regocijo me lleva hasta el llanto
Y vuelvo a gozar de la verde mañana,
Y el campo se viste de azul
Y el rió de verde,
Y allá en las montañas,
Mi alma se pierde.

Y todo lo vivo se mueve y persigue
De la naturaleza su fe y su sustento,
La oruga consigue, consigue el lagarto
Y yo no consigo ni fe ni contento.

Más solo consigo mirar la mañana
Que entra emotiva, tras de mi ventana
Ni el sol, ni los montes
Las aves y el río,
Complacen mi alma
Y mi corazón cautivo.


México, D.F. 5/Dic/07 Elmer Benítez Castillejos

“En la Plaza Coyoacanera.”

El Hombre Apocalíptico

Principia ……….

A pesar de que el tiempo
Con su inclemente paso,
Reseque aún más mi piel y blanquee mis sienes,
A pesar de que mis atolondrados huesos
Se resquebrajen con la inevitable artritis
Yo seguiré siendo el ave fénix de la certidumbre
Y del ansiado anhelo.
Seguiré amando a la vida y al conocimiento,
Yo defenderé con uñas y dientes,
El paso de la verdad y la sabiduría.
El concepto de Dios se vislumbra tras de la montaña
Hay que llegar a la montaña, para conversar junto a él.

El hombre Apocalíptico camina firme y verdadero,
No le teme a dios ni a las tinieblas,
Ni a las reglas, ni a las consignas humanas
Ni a los falsos profetas que evangelizan los caminos.

El hombre apocalíptico renueva todo a su paso,
Destruye lo arcaico, lo estéril, lo inútil.
Vislumbra la luz….
¡Qué tiemblen los Académicos!

Continua ….

Y he aquí que el hombre Apocalíptico
Se renueva en sus virtudes
Y empuña la espada de la justicia
Para cercenar las cabezas de los moralistas
Y los falsos reformadores
De los que ocultan la verdad
Y con falsas palabras la disfrazan,
A esos mercenarios de la mentira
Que discuten en una tribuna el destino de un pueblo,
Que desprecian la elocuencia de los espíritus libres
Y los someten con represión y violencia.

Pero no han de someter al Hombre Apocalíptico
A ese que desata tempestades
E incendia montes y ciudades
A ese que enarbola la Bandera de la libertad
El que rompe cadenas y ataduras
Y no se somete ni a reglas, ni a consignas humanas,.



Llegó el tiempo de renovarse,
El tiempo de dejar atrás las viejas estructuras,
Las ideologías anquilosadas
Y vislumbrar la nueva luz
La luz del verdadero conocimiento
La que abre los horizontes
Que nos muestra la esencia de las cosas,
Y su verdadero color.

México, D.F. Nov. 2006 Elmer Benítez Castillejos.
Los días van pasando…..

Los días van pasando
Transcurriendo como rayos,
Como espejos reflejando
Lo que digo y lo que callo.

El amor ya no me asusta
Pues se fue tras de tu pelo,
Y allí se quedo enredado
Entre tu cuello y tus senos.

Todo me lo quitaste,
Nada me has dejado
Yo ya no siento ni el sueño,
Pues todo te lo llevaste.

Por herencia me dejaste
Sal de odio y sal de llanto
Y en la mirada yo llevo,
Muertos la risa y el canto.

Se muere el día en la tarde,
Muere la flor, muere la carne
Pero este amor nunca muere
Aunque lo calles, aunque lo calles.

Y para cuando llegue el día
En que se acabe esta pena
Volveré hasta el infinito,
Donde nacen las estrellas.


1983 Elmer Benítez Castillejos.